Raquel M. Ubago “Estructuras”, 2009

Enero / Febrero 2009

Síntesis de la Forma
José Laborda

Hubo más de un tiempo en que las vanguardias precisaron volver  sus ojos hacia las propuestas clásicas en su camino hacia el futuro. Los momentos críticos de la expresión de la forma han sido siempre así, han necesitado la geometría como sugerencia indispensable, mientras que en su cercanía el tropel de los  gestos epidémicos trata de encontrar  una salida que no encuentra. Eso pasó en el tiempo de la vanguardia antigua, cuando nuestros clásicos recuperaron el clasicismo precedente y decidieron refugiarse en la esencia de Roma. Fue la suya una actitud geométrica, de proporción y medida, que desde entonces  enseñó al mundo que lo moderno nunca se refiere al tiempo sino a la actitud.

Muchos años después, en el comienzo del siglo XX, la crisis del pensamiento convino también el en el rechazo del ornamento, de la misma forma que la vanguardia antigua había detestado el gótico rebosante. La geometría fue de nuevo el cobijo de la inteligencia. La serie, el aprecio por el módulo fueron durante un tiempo única opción que podía controlar  el caos. Seguramente por  eso podemos encontrar  vínculos entre las actitudes de Bramante y Gropius, pese a ser sus tiempos tan diferentes.

Pero para los modernos recientes hubo aún otro reto insoslayable: la urgencia por afrontar las consecuencias  de la Gran Guerra. Fue la Bauhaus la síntesis de la vanguardia reciente, se atuvo a las premisas que el ambiente señalaba y lo hizo con método y firmeza pese a su aparente heterodoxia. La línea , el módulo ,la geometría, la serie y  la difusión de la síntesis fueron sus argumentos metodológicos. Nadie había conseguido ser tan moderno desde el siglo XV.

Nuestro tiempo comienza a parecerse mucho al de esa segunda vanguardia; tan sólo nos falta la guerra, pero el caos conceptual avisa ya de que un nuevo episodio de síntesis va a ser indispensable. Y tal vez sea ésta de Raquel Ubago la primera muestra en la España reciente de la nueva vanguardia. El retorno a la síntesis  de la forma que contienen sus series geométricas nos sugiere una forma de afrontar la incertidumbre. ¿Estamos ante el nuevo movimiento moderno que necesita nuestro caótico presente?

Raquel Ubago combina en sus series lo numérico y lo geométrico, como ya ocurrió en la vanguardia antigua de Paccioli; sus resultados  son variaciones que mantienen una armonía semejante y  cambiante al mismo tiempo, casi inorgánica,, parecida acaso a la cristalización del agua. Son series capaces de aceptar el color y  de suspenderse en él, esenciales en su forma y sintéticas en su mensaje geométrico.

También la Bauhaus produjo actos sintéticos y  geométricos, es en eso en lo que coinciden procesos tan distintos como los de Klee, Kandinsky, Breuer o Mohoy­Nagy. La arquitectura se encontraba en el fondo de todo ello, inexplícita aunque latente en su manera de expresar  y ordenar la síntesis de la forma. Raquel Ubago recupera esa vanguardia, y lo hace por instinto y por convicción no en vano ella también procede de la arquitectura. La Bauhaus  deseó que sus propuestas pudiesen ser difundidas y repetidas, eran tiempos  de crisis, era necesario cambiar la costumbre. Tal vez esta muestra de Raquel Ubago nos permita vislumbrar  un orden que pueda afrontar el futuro.