Edu López/ Ana Román “yes…forever“, 2012

Marzo /Abril 2012

The great sound, Caja de luz 36x40cm

La muestra ofrece una cuidada selección de la obra que ambos artistas han venido realizando en los últimos años y que, ahora en conjunto, forma un corpus autónomo. Manteniendo la línea argumental de sus últimas exposiciones (tanto de I am a machine (Bastero 2011) como de Solid Light (Espacio Marzana 2012), en el caso de Ana Román; L’amour fou (Espacio Marzana 2008), Imposible noviembre (Bastero 2009), o su última individual en Altxerri, en 2007: Vida en otro planeta, en el caso de Edu López) la nueva propuesta busca un encuentro entre personalidades que, aún manteniendo su fuerte autonomía constructiva, compar-ten unas atracciones que van, en cualquier caso, más allá de las posibles sinergias o afinidades comunes a todo artista que desarrolle su actividad dentro de la complejidad del discurso que nace condicionado por la época actual.

De esta manera, y en el caso de Edu López, aunque la inclinación hacia la imagen popular, hacia el carte-lismo o el tbo es más evidente en sus últimos trabajos, el artista no puede, ni quiere, desprenderse de su raíz fuertemente emparentada con la inteligente aptitud de Picabia o Duchamp, desviando el peso de lo popular hacia su trastienda más rica, e invitando a un juego de lecturas paralelas que, inevitablemente enri-quecen su propuesta alejándola de la heladora habilidad citista del arte puramente pop. Siempre cuidando un lenguaje que no se aleja de la pintura, pero que se asoma, mediante el uso del recorte y la cita, a su lími-te más incierto, Edu López ordena la arquitectura de Gropius o Stevens junto a los grabados de Hokusai o los dibujos a línea clara del Hergé más rectificado por Jacobs; el poema entendido como máquina genera-dora de cultura (Mallarmé) y que se transporta con evidente nocturnidad, junto a los paisajes revisitados de Grant Wood.

Así mismo, la obra de Ana Román mantiene la constante estructural del soporte pintura (en cuanto a forma, escala, dimensiones, modo de presentación) pero añadiendo, en alguna de los trabajos que aquí presenta, y que pertenecen a su proyecto Solid Light, un nuevo componente en forma de luz que surge desde la raíz de la propia pintura. El color toma un nuevo significado, ya que ahora no solo se deposita (su eficacia como herramienta no empieza –y acaso termina– al ser depositado sobre la superficie de representación) si no que precisa de un nuevo aliado a la hora de establecer vínculos efectivos con la realidad: la electricidad. La imagen surge como una emanación en forma de luz encendida (a través de la electricidad) hasta constituir en sí misma toda esa superficie.

La obra vive al apretar el interruptor. Domestic Template, I am a machi-ne, Looking at the Sky, Tximist, Lamps, Pump, Listen to me, son algunos títulos en donde, partiendo de un lenguaje que precisa de una cierta independencia con respecto a la fidelidad hacia el proyecto discursivo elegido por la autora, seguirán manteniéndose sus referencias obligadas (como en el caso de Edu López pero ahora quizá aquí de forma más sutil) tanto a la obra de Picabia (en sus portadas de la revista 391) co-mo a la de Duchamp (más preocupándose por la puesta en marcha de su Étant Donnés, que haciendo una referencia directa a la lámpara Bec Auer), al Dimaxion de Buckminster Fuller, el Black Mountain College, a los cohetes que aparecen descritos en los textos de Bradbury, o a los textos sobre experimentos sonoros de Cage.

Por otra parte, el título, yes…forever, que sirve como nexo de unión seleccionado por los dos autores, nos remite al final de la obra de Klaus Schneider: Gespräche mit einem bot (Conversaciones con una bot) en donde el autor mantiene una charla con una inteligencia artificialmente real. Parte de esta chala ya se inclu-yó en el vídeo-boceto que Ana Román presentó en su exposición de Bastero, en 2011, y de ella, entre mu-chas cosas de interés, los autores han elegido la frase final por su fuerte carga de emoción sintética (uno, al dialogar con una IA, nunca sabrá donde termina el juego). La afirmación nace, como también se apuntó en el texto de introducción a la exposición de Edu López Imposible noviembre, del conflicto que surge del choque entre la imposibilidad de contar (caducidad de la palabra, inviabilidad del objeto, extinción del relato) y la realidad de lo contado, ante la que todas las ruinas, producto de la incertidumbre, terminan por trans-formarse en otra cosa.

Ana Román nació en Bilbao, en 1962. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1983-88). Becada por el Gobierno Vasco realizó un curso de especialización de dos años en Kassel, Alema-nia(1989-91). En los últimos años ha realizado trece exposiciones individuales y más de cuarenta colectivas. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.

Edu López nació en San Sebastián, en 1965. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1983-88). Becado por la Diputación de Guipúzcoa realizó un curso de especialización de dos años en Kas-sel, Alemania(1989-91). Ha realizado un total de 24 exposiciones individuales y participado en un buen nú-mero de colectivas (más de 50). Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.