Mateo Maté “Nacionalismo doméstico”, 2015

Noviembre /Enero 2016.

Delirios de grandeza V, escudo de escobas 122x76x13cm

Mateo Maté, (Madrid en 1964), es un artista relevante dentro del panorama contemporáneo actual, cuya obra obra forma parte de colecciones institucionales como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el ARTIUM, el MUSAC, etc

Presenta en la galería Altxerri un proyecto bajo el título de .”Nacionalismo doméstico” que reúne una serie de obras que abordan el entorno doméstico a modo de exploración, a través de topografías o simulaciones de aviones espías que se podrían entender como las fases previas a un plan de ataque.
En esta serie el ataque se despliega. El plan entra en acción y empieza la batalla.

Mateo Maté 2015 

He trabajado en unas obras que abordan el entorno doméstico a modo de exploración, a través de topografías o simulaciones de aviones espías que se podrían entender como las fases previas a un plan de ataque. En esta serie el ataque se despliega. El plan entra en acción y empieza la batalla. En esta serie de trabajos, los elementos, paisajes y formas del campo de batalla se confunden con las del hogar. Busco “incidir en esta tensión que extrapolada y llevada al paroxismo es el reflejo de lo cercana que es esa violencia externa y lo intrínsecamente ligada que está a la esencia del hombre hasta en los actos más cotidianos y familiares. La mesa de un comedor se convierte en un territorio a defender, cuya bandera es, por supuesto, el mantel que debería cubrirla y que se enarbola orgullosa en un mástil como la de cualquier país legítimo”. Las escenas cotidianas son convertidas en actos heroicos. Los actos más inocentes se transforman, en esta confusión inducida, en acciones agresivas que ponen de manifiesto la tensión diaria y también la cotidianeidad de la violencia. Difumino las fronteras del territorio de lo privado e ironizo con las “grandes verdades” magnificando las pequeñas “batallas”. En “Nacionalismo doméstico” nos encontramos defendiendo un terruño cada vez más pequeño en un acto absurdo de egoísmo sin finalidad. La guerra en casa, cada día, igual que fuera. Un microcosmos casero que refleja el macrocosmos. Actualmente estoy tratando de demostrar empíricamente una teoría. Una teoría forjada a partir de una intuición. Estoy intentando realizar una acto de justicia, denunciar un robo silencioso y mal intencionado. Trato de devolver al arte lo que la guerra le ha robado.

El camuflaje militar no existiría sin el descubrimiento y desarrollo de un lenguaje y una iconografía plástica particulares del preimpresionismo e impresionismo. Estos análisis despojaron a todos los elementos naturales del paisaje de su forma básica y los reinterpretaron como la impresión de manchas y colores tal y como la retina humana los percibe en un golpe de vista. A partir de la misma fecha de ese descubrimiento, y demostrándonos que no hay invento humano inocuo y con posibilidades de ser utilizado perversamente, los uniformes de los ejércitos de todo el planeta cambiaron radicalmente de planteamiento; pasaron de ser un elemento representativo y de poder a ser armas ofensivas, aunque pasivas. Desde ese mismo momento, mediante una iconografía básica pero muy sofisticadamente estudiada, los uniformes pasaron a imitar el entorno natural donde los diferentes cuerpos de los ejércitos iban a ser desplegados. Con las texturas de los uniformes de muy diferentes ejércitos del mundo estoy tratando de recomponer y devolver a las obras artísticas de origen esta iconografía. Para describir en los cuadros cada textura, tipo de terreno, vegetación y fenómenos climáticos, que nos puedan definir un paisaje, existe, en algún cuerpo de algún ejército del planeta, el uniforme que nos proveerá de la materia prima, como si de un tubo de pintura se tratara.