Chema Madoz, 2017

Julio /Septiembre 2017

ST. Foto 1/15, 30 x 50 cm.

El sábado día 22 de Julio, la galería altxerri presenta los últimos trabajos del artista y fotógrafo
Chema Madoz (Madrid 1958) en una exposición paralela y complementaria a la que se muestra
en la sala Kutxa Kultur Artegunea de Tabakalera.

Desde 1984, Madoz desarrolla una extensa obra entorno al objeto y a las similitudes y diferencias,
planteando la poesía de la belleza en los mas mínimos trozos de realidad. El universo de lo cotidiano, de esos objetos que usamos y que apenas ocupan un pequeño espacio en nuestras vidas, es su
temario habitual y sobre el que a su vez reflexiona, replanteando la función de los objetos reales en
un mundo imposible.

Comenzando con una indagación sobre las similitudes fortuitas entre objetos encontrados en la naturaleza, pasa posteriormente a provocarlas, tanto con objetos encontrados como con otros que él mismo manipula en su estudio o incluso construye. Al mismo tiempo que critica la función pragmática de un determinado objeto, hay una búsqueda de la belleza formal a través de sus imágenes, siendo también evidente la influencia del surrealismo en su obra, que alude en muchas ocasiones directamente a los símbolos e iconos favoritos del movimiento.

Creador de objetos imposibles y de poesía visual a un mismo tiempo, Madoz dota a sus obras de unaespecie de aura de atemporalidad que le hace presentarse como un artista raro y diferente, con unas imágenes siempre de formatos pequeños, en blanco y negro, de formas estilizadas y depuradas. Con el tiempo ha ido ahondando en un lenguaje propio cada vez más poético, manteniendo esas líneas argumentales que se desarrollan en torno a la apariencia equívoca de las cosas, las similitudes e imposibilidades de las funciones de objetos cotidianos que surgen del inconsciente o del mundo de los sueños.

Carmen Calvo “Sueños desde la nada”, 2017

Abril /Julio 2017

“ En la soledad “ 2013 Téc. mixta collage, fotografía 30 x 50 cm.

Carmen Calvo (Valencia, 1950) comienza a destacar en el panorama artístico español durante la década de los setenta. Premio Nacional de Artes Plásticas de 2013, Carmen Calvo es ante todo una artista conceptual, aunque incorpore evocaciones del Pop en sus fotografías o referencias al Arte Povera en sus instalaciones, porque parte en sus procesos de trabajo de asuntos concretos sobre los que reflexionar (infancias tormentosas, opresión a la mujer) y el desarrollo posterior de sus obras se deriva siempre de esa intención. No obstante, su confluencia con el Pop Art no llega a un acuerdo en
los fundamentos relativos a la reproductibilidad del objeto en serie. Para la artista valenciana existe un carácter de unicidad en su concepción del objeto, que le aparta de los planteamientos del movimiento.

Calvo es también uno de los referentes en la conceptualización contemporánea del fragmento. Interesada por la arqueología, su obra tiene una esencia de hallazgo y de reminiscencia. En la presenta muestra, se exhibe una recopilación de trabajos de los últimos años que engloban desde dibujos, libros de artista, fotos intervenidas, collages y esculturas, mediante las que la artista pretende mostrarnos las facetas ocultas de una realidad que ella, mediante su interpretación e intervención,nos propone desvelar.

 

Eva Lootz “Luz, agua y sal”, 2016

Diciembre /Abril 2017.

Salinas de Torrevieja, 2011 Foto, tirada de 6, 200x132cm

El jueves, día 29 de Diciembre, la artista Eva Lootz (Viena 1940), presenta dos series de sus trabajos interconectados, que analizan el estado actual del mundo a través de la sal, el agua y la electricidad.

Mediante una instalación de baterías caseras colocadas en un cuarto oscuro y una serie de fotografías del salar de Torrevieja, la artista desarrolla su visión particular sobre estas materias de fuerte importancia estratégica para la humanidad.

Eva Lootz 2016/ La sal, ese fuego en la herida

Eva Lootz 2016/ Un campo de luces (pequeñas)

Edu López “Las razones del monstruo“, 2016

Septiembre /Noviembre 2016

Serie Tdn Dibujos sobre cartón pluma 12x12 cm

Del 16 de septiembre y hasta el 8 de noviembre de 2016, en la galería Altxerri (Reina Regente 2, San Se-bastián) Edu López presenta: las razones del monstruo.

El proyecto expositivo, manteniendo la línea argumental de las últimas exposiciones del artista –{input} (Feria ArteSantander, 2015), {n, n, n} (Espacio Marzana 2012), yes…forever (junto a Ana Román , Altxerri 2012), Imposible noviembre (Centro Cultural Bastero 2009), o su última individual
en Altxerri, en 2007: Vida en otro planeta se centra, en esta ocasión, en la gestión de la obra, autónoma o no, como modelo de argumentación independiente. De esta manera, y seleccionando formatos reducidos, en su gran mayoría, a la hora de proponer la instalación de las piezas, el todo se construye como resultado de la suma y correspondencia entre partes procedentes de distintos discursos temporales, proponiéndose un relato nuevo ahora y que se comprende como unión de los fragmentos que anteriormente ya formaron otro, presumiblemente diferente, y que ceden en este caso su parte de discurso, construyendo otro que nunca será idéntico al que deben su procedencia. Se amplía, así, el catálogo de sugerencias que surgen a la hora de saltar entre las diferentes obras, seleccionadas de un arco temporal que abarca más de veinte años, y sus nuevas conexiones dentro del discurso.

Por otra parte, el montaje propone, al ser leído, un juego que invita tanto al distanciamiento y a la tangencialidad como a la aproximación extrema, ya que el todo constituye, como en otros montajes del artista, un ente autónomo que puede y debe ser leído (releído tal vez) como tal, mientras que las partes y sus vínculos exigen un acercamiento minucioso, por parte del espectador, hacia el centro, función y estructura de cada pieza como materia aislada. Así, en esta ocasión, Edu López ha optado por un montaje donde grandes masas de información se completan con espacios exentos, descargados del peso de la imagen, que les llega ahora, tan solo, como un eco o reflejo de los primeros y que ponen en entredicho, mediante el uso de este artificio, la fiabilidad de la memoria presentándola, en su función, como una trampa perversa y contaminante, aunque no por ello menos atractiva. 

 El título: Las razones del monstruo, recordándonos el de la novela publicada por Mary Shelley en 1918, hace referencia, por una parte, a los argumentos expuestos por el monstruo a la hora de pedir responsabilidades a su creador, y por otra, al propio creador presentado ahora como integrante de una categoría diferente de prodigio capaz de construir, y construirse a un tiempo, a partir de los fragmentos extraídos de una realidad que precisa, o quizá no, ser ampliada o duplicada, para llegar a ser comprendida. Edu López nació en San Sebastián, en 1965. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1983-88). Becado por la Diputación de Guipúzcoa realizó un curso de especialización de dos años en Kassel, Alemania(1989-91). Ha realizado un total de 27 exposiciones individuales y participado en un buen número de colectivas nacionales e internacionales (más de 50). Entre los premios que ha recibido destacan el GureArtea en 1998 y el Certamen de Artistas Noveles, de San Sebastián, en 1990. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.

 

Miquel Mont “Cooperaciones y Collages ideológicos”, 2016

Abril /Julio 2016

Cooperación XXXIX, 2014 Metacrilato, perfil de aluminio, pintura acrílica 220 x 150 cm

El viernes 22 a las 20.00h el artista Miquel Mont inaugura su exposición en la galería Altxerri
con una conferencia performance titulada “trazas distanciadas” .

Con este acto explicará la génesis de sus collages ideológicos como un modelo de libre asociación de imágenes y de ideas, oponiéndose así a las construcciones analíticas de los discursos dominantes y a sus modelos retóricos. Privilegiando lo sensible, lo subjetivo, propio a la percepción como modelo y lugar del sujeto del conocimiento, y relacionándolo con el orden económico, social y estético de nuestra época. De esta manera se invocan distintas obras de Adam McEwen, Karin Sinder, Wade Guyton, etc,… junto con gráficos del PIB mundial, los acuerdos de Bretton Woods, fotografías de anarquistas españoles históricos, obras personales, etc,.. para interrogarse, entre otras cosas, sobre la noción de traza y de gesto. Cuestionándose también sobre la presencia y el estatuto de lo manual tal y como convive hoy dia sometido al régimen de lo visible, subordinado a ese mercado de visibilidades que caracteriza nuestra economía contemporánea de la imagen. La traza es en principio un resultado del gesto y en el arte ambos poseen una singular relación con el proceso de creación del valor de una obra. Sin olvidar que en nuestra época, caracterizada por una desmaterialización a ultranza de los soportes tradicionales de las imágenes, tal hecho confiere significaciones un tanto diferentes que modifican y amplían nuestras nociones de presencia, representación o expresión.

En la exposición se muestra un conjunto de piezas inéditas y de producción reciente a modo de instalación global de la serie de Cooperaciones y Collages Ideológicos.

Bastidores de aluminio, metacrilatos pintados por la parte posterior o transparentes, PVC, policarbonato. Un barrido de pintura, una lìnea realizada con spray, un papel pintado y plegado, una tela translùcida… Las « Cooperaciones » reunen estos elementos con un conjunto de gestos simples, combinados entre ellos. Las diferentes acciones y materiales colaboran dentro de la estructura del cuadro creada por el bastidor de aluminio. El « ver » del espectador se hace entonces patente. La transparencia se aborda como una condiciòn dinàmica de la vision de la pintura, de la mirada que la atraviesa. Un gran principio moderno define la pintura por su opacidad, por estar pràcticamente construida capa por capa. Ello constituye un hecho fundamental, que materialmente no admite excepciòn y conserva una relaciòn muy particular con la construcciòn de lo visible, tradicionalmente asociada a la pintura.

 

Rafael Ruiz Balerdi “Tizas: 1977-98”, 2016

Enero / Marzo 2016

ST. Tizas/pasteles, 169x272 cm

En abril de 2016 se cumplen cincuenta años de la presentación del Grupo Gaur (Amable, Balerdi, Basterretxea, Chillida, Mendiburu, Oteiza, Sistiaga y Zumeta) que se materializó mediante un manifiesto y una exposición en la Galería Barandiaran (San Sebastián). Una exposición en San Telmo Museoa, 1966 I GAUR KONSTELAZIOAK I 2016, celebra esa efemérides con obras de los años sesenta; en paralelo, en otros espacios de la ciudad y del territorio, se presentan trabajos que corresponden a otros periodos posteriores de esos artistas. En este contexto, la Galería Altxerri expone una selección de tizas de Balerdi favoreciendo un diálogo con esa muestra y completando así una revisión de la trayectoria de esos artistas.

El grueso de la muestra lo componen las “grandes tizas”, realizadas entre 1977 y 1985 por el artista a su regreso de Madrid. Durante estos nueve años, el pintor desarrolló uno de los ciclos más fértiles y sorprendentes – por su originalidad, frescura, multiplicidad y belleza – de todo su trabajo. La parte más sustantiva de esta obra la constituyeron piezas realizadas con pastel y cera sobre papel de embalar, de formato preponderantemente vertical y dimensiones relativamente homogéneas (entre 1,40 y 1,70 m. de altura y entre 1 y 1,10 m. de anchura en general, aunque haya algunas excepciones), piezas a las que él tituló con el nombre genérico de “Composición”.

 

Mateo Maté “Nacionalismo doméstico”, 2015

Noviembre /Enero 2016.

Delirios de grandeza V, escudo de escobas 122x76x13cm

Mateo Maté, (Madrid en 1964), es un artista relevante dentro del panorama contemporáneo actual, cuya obra obra forma parte de colecciones institucionales como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el ARTIUM, el MUSAC, etc

Presenta en la galería Altxerri un proyecto bajo el título de .”Nacionalismo doméstico” que reúne una serie de obras que abordan el entorno doméstico a modo de exploración, a través de topografías o simulaciones de aviones espías que se podrían entender como las fases previas a un plan de ataque.
En esta serie el ataque se despliega. El plan entra en acción y empieza la batalla.

Mateo Maté 2015 

He trabajado en unas obras que abordan el entorno doméstico a modo de exploración, a través de topografías o simulaciones de aviones espías que se podrían entender como las fases previas a un plan de ataque. En esta serie el ataque se despliega. El plan entra en acción y empieza la batalla. En esta serie de trabajos, los elementos, paisajes y formas del campo de batalla se confunden con las del hogar. Busco “incidir en esta tensión que extrapolada y llevada al paroxismo es el reflejo de lo cercana que es esa violencia externa y lo intrínsecamente ligada que está a la esencia del hombre hasta en los actos más cotidianos y familiares. La mesa de un comedor se convierte en un territorio a defender, cuya bandera es, por supuesto, el mantel que debería cubrirla y que se enarbola orgullosa en un mástil como la de cualquier país legítimo”. Las escenas cotidianas son convertidas en actos heroicos. Los actos más inocentes se transforman, en esta confusión inducida, en acciones agresivas que ponen de manifiesto la tensión diaria y también la cotidianeidad de la violencia. Difumino las fronteras del territorio de lo privado e ironizo con las “grandes verdades” magnificando las pequeñas “batallas”. En “Nacionalismo doméstico” nos encontramos defendiendo un terruño cada vez más pequeño en un acto absurdo de egoísmo sin finalidad. La guerra en casa, cada día, igual que fuera. Un microcosmos casero que refleja el macrocosmos. Actualmente estoy tratando de demostrar empíricamente una teoría. Una teoría forjada a partir de una intuición. Estoy intentando realizar una acto de justicia, denunciar un robo silencioso y mal intencionado. Trato de devolver al arte lo que la guerra le ha robado.

El camuflaje militar no existiría sin el descubrimiento y desarrollo de un lenguaje y una iconografía plástica particulares del preimpresionismo e impresionismo. Estos análisis despojaron a todos los elementos naturales del paisaje de su forma básica y los reinterpretaron como la impresión de manchas y colores tal y como la retina humana los percibe en un golpe de vista. A partir de la misma fecha de ese descubrimiento, y demostrándonos que no hay invento humano inocuo y con posibilidades de ser utilizado perversamente, los uniformes de los ejércitos de todo el planeta cambiaron radicalmente de planteamiento; pasaron de ser un elemento representativo y de poder a ser armas ofensivas, aunque pasivas. Desde ese mismo momento, mediante una iconografía básica pero muy sofisticadamente estudiada, los uniformes pasaron a imitar el entorno natural donde los diferentes cuerpos de los ejércitos iban a ser desplegados. Con las texturas de los uniformes de muy diferentes ejércitos del mundo estoy tratando de recomponer y devolver a las obras artísticas de origen esta iconografía. Para describir en los cuadros cada textura, tipo de terreno, vegetación y fenómenos climáticos, que nos puedan definir un paisaje, existe, en algún cuerpo de algún ejército del planeta, el uniforme que nos proveerá de la materia prima, como si de un tubo de pintura se tratara.

Prudencio Irazabal “Lightship”, 2015

Septiembre /Noviembre 2015

ST. 12D 2015 Acrílico sobre tela 72x86cm

Prudencio Irazabal nace en Puentelarrá, Álava. Su obra ha trascendido las fronteras nacionales y ha sido parte del panorama artístico neoyorkino desde principios de los noventa hasta la actualidad.
Actualmente presenta en la galería Altxerri sus últimos trabajos bajo el título “Lightship.

Se podría pensar que una pintura así de transparente, tan empeñada en mostrar su
interioridad, por fuerza tiene que estar ocultando algo. Pero la ocultación es lo propio de
la pintura. Las revelaciones de la pintura son solo posibles por medio de una compleja
maquinaria de velado. Nosotros mismos, entregados a la sensación de acceso privilegiado que la transparencia insinúa, es seguro que contemplamos para descifrar, pero quizás también para ser testigos de lo que se está queriendo velar, del filtro a través del cual el mundo se constituye en pintura.

Ocultos los límites, la localización del color, el gesto, la factura, el relieve, que han formado parte del proceso, sustituidos el color y la luz por el dibujo y la forma, las pinturas de LIGHTSHIP quedan más sujetas a la gravitación, al impulso hacia el fondo, que al desplazamiento en extensión. No solo porque sepamos que se hicieron en horizontal, con las capas de materia descansando sobre sí mismas, sino porque gracias a la inmediatez de la transparencia podemos percibir pequeños cambios al movernos delante del cuadro.

La estratificación como recurso y las capas traslúcidas como esponja ávida que no rechaza ningún color son el suceso y el medio de la pintura: el tránsito de la luz en un interior. El color es la materia que sirve para modelar la luz, estrechando la relación entre los simples materiales de la pintura y aquello que rebasa su propia naturaleza.

La extensión, escenario de la diversidad cromática, permite al ojo atravesar las capas que velan el
blanco de la tela y se convierte en envolvente, en el cierre de la pintura.La ocultación, en efecto, es
el otro lado de la transparencia, el acto de exhibicionismo que establece un acceso condicionado a las obras. Y de esta condición puede derivar una actitud, la de observar por una puerta entreabierta para que la mirada comience a construir.


El sufijo inglés –ship significa “estado o condición de”, “habilidad para”, y se añade a sustantivos personales para significar una cualidad, estado u oficio. Nunca se añade a objetos inanimados. Si
fuera correcto añadirlo, LIGHTSHIP vendría a referirse a la facultad humana de la luz, a lo que del actuar humano tiene la luz.

Manu Muniateguiandikoetxea “nator, dator, noa, da”, 2015

Junio /Septiembre 2015

Rodchenko negro RN9, 2015 Acrilico s/madera 163x155cm

Manu Muniateguiandikoetxea (Bergara 1966), después de 8 años sin exponer en San Sebastián presenta en la Galeria Altxerri una muestra de obras realizadas en los últimos años tomando como referencia los círculos concéntricos y el recorrido por los mismos del artista ruso Alexander Rodchenko en su nº9; desmontar, reconstruir, pintar y fragmentar estas formas de origen básico y primigenio ofrece vías de trabajo variados y soluciones infinitas.

Esta exposición recoge sobre el tema circular las diferentes series y obras que este elemento ha provocado en la obra del artista.