Edu López “Las razones del monstruo“, 2016

Septiembre /Noviembre 2016

Serie Tdn Dibujos sobre cartón pluma 12x12 cm

Del 16 de septiembre y hasta el 8 de noviembre de 2016, en la galería Altxerri (Reina Regente 2, San Se-bastián) Edu López presenta: las razones del monstruo.

El proyecto expositivo, manteniendo la línea argumental de las últimas exposiciones del artista –{input} (Feria ArteSantander, 2015), {n, n, n} (Espacio Marzana 2012), yes…forever (junto a Ana Román , Altxerri 2012), Imposible noviembre (Centro Cultural Bastero 2009), o su última individual
en Altxerri, en 2007: Vida en otro planeta se centra, en esta ocasión, en la gestión de la obra, autónoma o no, como modelo de argumentación independiente. De esta manera, y seleccionando formatos reducidos, en su gran mayoría, a la hora de proponer la instalación de las piezas, el todo se construye como resultado de la suma y correspondencia entre partes procedentes de distintos discursos temporales, proponiéndose un relato nuevo ahora y que se comprende como unión de los fragmentos que anteriormente ya formaron otro, presumiblemente diferente, y que ceden en este caso su parte de discurso, construyendo otro que nunca será idéntico al que deben su procedencia. Se amplía, así, el catálogo de sugerencias que surgen a la hora de saltar entre las diferentes obras, seleccionadas de un arco temporal que abarca más de veinte años, y sus nuevas conexiones dentro del discurso.

Por otra parte, el montaje propone, al ser leído, un juego que invita tanto al distanciamiento y a la tangencialidad como a la aproximación extrema, ya que el todo constituye, como en otros montajes del artista, un ente autónomo que puede y debe ser leído (releído tal vez) como tal, mientras que las partes y sus vínculos exigen un acercamiento minucioso, por parte del espectador, hacia el centro, función y estructura de cada pieza como materia aislada. Así, en esta ocasión, Edu López ha optado por un montaje donde grandes masas de información se completan con espacios exentos, descargados del peso de la imagen, que les llega ahora, tan solo, como un eco o reflejo de los primeros y que ponen en entredicho, mediante el uso de este artificio, la fiabilidad de la memoria presentándola, en su función, como una trampa perversa y contaminante, aunque no por ello menos atractiva. 

 El título: Las razones del monstruo, recordándonos el de la novela publicada por Mary Shelley en 1918, hace referencia, por una parte, a los argumentos expuestos por el monstruo a la hora de pedir responsabilidades a su creador, y por otra, al propio creador presentado ahora como integrante de una categoría diferente de prodigio capaz de construir, y construirse a un tiempo, a partir de los fragmentos extraídos de una realidad que precisa, o quizá no, ser ampliada o duplicada, para llegar a ser comprendida. Edu López nació en San Sebastián, en 1965. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1983-88). Becado por la Diputación de Guipúzcoa realizó un curso de especialización de dos años en Kassel, Alemania(1989-91). Ha realizado un total de 27 exposiciones individuales y participado en un buen número de colectivas nacionales e internacionales (más de 50). Entre los premios que ha recibido destacan el GureArtea en 1998 y el Certamen de Artistas Noveles, de San Sebastián, en 1990. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.

 

Edu López/ Ana Román “yes…forever“, 2012

Marzo /Abril 2012

The great sound, Caja de luz 36x40cm

La muestra ofrece una cuidada selección de la obra que ambos artistas han venido realizando en los últimos años y que, ahora en conjunto, forma un corpus autónomo. Manteniendo la línea argumental de sus últimas exposiciones (tanto de I am a machine (Bastero 2011) como de Solid Light (Espacio Marzana 2012), en el caso de Ana Román; L’amour fou (Espacio Marzana 2008), Imposible noviembre (Bastero 2009), o su última individual en Altxerri, en 2007: Vida en otro planeta, en el caso de Edu López) la nueva propuesta busca un encuentro entre personalidades que, aún manteniendo su fuerte autonomía constructiva, compar-ten unas atracciones que van, en cualquier caso, más allá de las posibles sinergias o afinidades comunes a todo artista que desarrolle su actividad dentro de la complejidad del discurso que nace condicionado por la época actual.

De esta manera, y en el caso de Edu López, aunque la inclinación hacia la imagen popular, hacia el carte-lismo o el tbo es más evidente en sus últimos trabajos, el artista no puede, ni quiere, desprenderse de su raíz fuertemente emparentada con la inteligente aptitud de Picabia o Duchamp, desviando el peso de lo popular hacia su trastienda más rica, e invitando a un juego de lecturas paralelas que, inevitablemente enri-quecen su propuesta alejándola de la heladora habilidad citista del arte puramente pop. Siempre cuidando un lenguaje que no se aleja de la pintura, pero que se asoma, mediante el uso del recorte y la cita, a su lími-te más incierto, Edu López ordena la arquitectura de Gropius o Stevens junto a los grabados de Hokusai o los dibujos a línea clara del Hergé más rectificado por Jacobs; el poema entendido como máquina genera-dora de cultura (Mallarmé) y que se transporta con evidente nocturnidad, junto a los paisajes revisitados de Grant Wood.

Así mismo, la obra de Ana Román mantiene la constante estructural del soporte pintura (en cuanto a forma, escala, dimensiones, modo de presentación) pero añadiendo, en alguna de los trabajos que aquí presenta, y que pertenecen a su proyecto Solid Light, un nuevo componente en forma de luz que surge desde la raíz de la propia pintura. El color toma un nuevo significado, ya que ahora no solo se deposita (su eficacia como herramienta no empieza –y acaso termina– al ser depositado sobre la superficie de representación) si no que precisa de un nuevo aliado a la hora de establecer vínculos efectivos con la realidad: la electricidad. La imagen surge como una emanación en forma de luz encendida (a través de la electricidad) hasta constituir en sí misma toda esa superficie.

La obra vive al apretar el interruptor. Domestic Template, I am a machi-ne, Looking at the Sky, Tximist, Lamps, Pump, Listen to me, son algunos títulos en donde, partiendo de un lenguaje que precisa de una cierta independencia con respecto a la fidelidad hacia el proyecto discursivo elegido por la autora, seguirán manteniéndose sus referencias obligadas (como en el caso de Edu López pero ahora quizá aquí de forma más sutil) tanto a la obra de Picabia (en sus portadas de la revista 391) co-mo a la de Duchamp (más preocupándose por la puesta en marcha de su Étant Donnés, que haciendo una referencia directa a la lámpara Bec Auer), al Dimaxion de Buckminster Fuller, el Black Mountain College, a los cohetes que aparecen descritos en los textos de Bradbury, o a los textos sobre experimentos sonoros de Cage.

Por otra parte, el título, yes…forever, que sirve como nexo de unión seleccionado por los dos autores, nos remite al final de la obra de Klaus Schneider: Gespräche mit einem bot (Conversaciones con una bot) en donde el autor mantiene una charla con una inteligencia artificialmente real. Parte de esta chala ya se inclu-yó en el vídeo-boceto que Ana Román presentó en su exposición de Bastero, en 2011, y de ella, entre mu-chas cosas de interés, los autores han elegido la frase final por su fuerte carga de emoción sintética (uno, al dialogar con una IA, nunca sabrá donde termina el juego). La afirmación nace, como también se apuntó en el texto de introducción a la exposición de Edu López Imposible noviembre, del conflicto que surge del choque entre la imposibilidad de contar (caducidad de la palabra, inviabilidad del objeto, extinción del relato) y la realidad de lo contado, ante la que todas las ruinas, producto de la incertidumbre, terminan por trans-formarse en otra cosa.

Ana Román nació en Bilbao, en 1962. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1983-88). Becada por el Gobierno Vasco realizó un curso de especialización de dos años en Kassel, Alema-nia(1989-91). En los últimos años ha realizado trece exposiciones individuales y más de cuarenta colectivas. Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.

Edu López nació en San Sebastián, en 1965. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1983-88). Becado por la Diputación de Guipúzcoa realizó un curso de especialización de dos años en Kas-sel, Alemania(1989-91). Ha realizado un total de 24 exposiciones individuales y participado en un buen nú-mero de colectivas (más de 50). Su obra se encuentra en importantes colecciones públicas y privadas.