Altxerri “35 Aniversario”, 2018

Julio /Octubre 2018

La galería Altxerri celebra su 35 aniversario con una selección de artistas con las que trabaja o ha trabajado. Carmen Calvo, Eva Lootz, Esther Ferrer, Ana Román, Paloma Navares, Raquel M.Ubago, Elena Asins, Begoña Zubero, Pamen Pereira.

 

Esther Ferrer, “El poema de los números primos + triángulos”, 2010

Junio /Julio 2010

Artista supervisando el montaje de la exposición

Esther Ferrer tiene reconocido prestigio por sus “acciones” (performances) que ha venido representando por todo el mundo y por su obra, expuesta en numerosos museos e instituciones.

A principios de los años 60 creó junto con Jose Antonio Sistiaga el primer Taller de Libre Expresión además de una escuela experimental en Elorrio.

En 1967 y hasta su disolución en 1996, se integra en el grupo ZAJ, creado por Ramón Barce, Juan Hidalgo y Walter Marchetti en Madrid.

A partir de los años 70, retoma su actividad plástica plasmada en la realización de instalaciones, fotografías, objetos y cuadros basados en la serie de números primos, temática en la que ha continuado trabajando y que ahora presenta en la exposición que se inaugura el próximo 28 de Mayo en la galería Altxerri.

En 1999 representó a España en la Bienal de Venecia y en 2008 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas.

EL POEMA DE LOS NÚMEROS PRIMOS 

A lo largo de los años 70 realicé muchos proyectos de estructuras geométricas, con hilos, cuerdas o cables, definidas en función de mis propios criterios. Un día decidí que quizás fuera mejor dejar de lado mi propia subjetividad, e intenté diferentes posibilidades. Una noche soñé que nadaba en una especie de líquido, como un mar, pero este mar estaba formado por números, miles de números, pero todos ellos números primos. Al día siguiente comencé a trabajar con esta serie, que llamo desde entonces, EL POEMA DE LOS NUMEROS PRIMOS.

Los comienzos fueron bastante descorazonadores, algunos matemáticos amigos me decían que era difícil hacer estructuras con ellos pues no eran previsibles. Lo único cierto es que su número disminuye a medida que se avanza en la serie. Tras bastantes intentos fallidos, comprendí que lo mejor era no prever nada, una vez que decido el sistema, distribuyo los números de diferentes maneras, puedo empezar por la parte superior, o por el centro escribiéndolos en espiral, sobre el papel, el lienzo, la madera o el espacio, pues los soportes pueden ser muy diferentes. 
 
A veces empiezo por 1, 2, 3, 4 etc. En algunas ocasiones comienzo por 41, y los escribo en espiral, lo que da una diagonal curiosa, en la cual abundan los números primos, según la observación de Stanislav Ulam, pero también puedo comenzar con 15.000.000
 
Cuando comencé a trabajar con esta serie, lo primero que me sorprendió fue que cualquiera que sea el sistema que aplique, el resultado es siempre hermoso. En realidad cuanto más grande es la obra, más bello es el resultado. Esta es la razón por la que me gustaría realizar obras monumentales (como el suelo del parque de El Prado, en Vitoria) , suelos, muros, tapicerías, etc. 
 
Cuando se penetra en el universo de los números primos, se tiene la sensación que, de alguna manera, son la traducción, el reflejo de ese caos universal, magnífico, continuamente en evolución, jamás igual, pero pese a ello, siempre el mismo. Un caos infinito (como los números primos?) en cuyo interior tengo la sensación de que existe un orden, un orden extraño, muy curioso. 
 
Trabajar con esta serie , es fascinante y « tranquilizador » al mismo tiempo, muy minucioso – nunca estoy segura de no haber cometido algún error – pero también obsesionante, tan obsesionante, que llega un momento en que hay que abandonarlo, al menos durante cierto tiempo, pues intentando penetrar ese hipotético y curioso orden que imagino puede existir en el caos, se corre el riesgo de partir muy lejos, incluso demasiado lejos… allí donde quizás no hay retorno posible.
 
Esther Ferrer