Carmen Calvo, “Personajes”, 2010

Diciembre /Febrero 2011

Algún que otro tributo, tapándose, 2010 Técnica mixta, collage, fotografía, 45 x 22 cm

Carmen Calvo es una de las artistas españolas con mayor prestigio y proyección internacional. Nace en Valencia en 1950 y forma parte de la generación de artistas, que en los años 70 del pasado siglo, revisan los presupuestos estéticos vigentes durante el franquismo tardío como son el Informalismo y la llamada Crónica de la Realidad. Esta nueva generación de artistas jóvenes insisten en la recuperación de la subjetividad convirtiendo sus vivencias íntimas cargadas de un gran sentido humorístico, en fuente inspiradora dentro de sus investigaciones plásticas. 

Carmen Calvo, transforma los parámetros creativos de la pintura conceptual en una propuesta original y abierta que fusiona diferentes procedimientos artísticos como la fotografía, el dibujo, la escultura o la instalación en una obra de clara influencia surrealista, que con cierta vocación arqueológica manifestada a través de la recopilación de material y objetos, articula de una manera aparentemente arbitraria con un resultado altamente evocador. Nos guía hacia la reflexión sobre el concepto de caducidad de la vida y del arte además de intentar reconstruir a través de la articulación de esos objetos y lenguajes artísticos, la memoria de lo cotidiano de nuestro pasado más cercano. Tal y como escribe Rosa Olivares en su libro de EXIT titulado: “100 artistas españoles” en el capítulo dedicado a Carmen Calvo: 

“El lirismo forma parte de tu su obra, al principio como una cadencia musical que marca el ritmo de las formas y los colores, de los propios trazos matéricos, y posteriormente en una narratividad basada en la memoria, en los sentimientos más íntimos de deseo frustrado. De inocencia perdida y de la soledad como destino inevitable: En todo este proceso la idea clásica y formalista de la pintura en un sentido canónico se transforma simplemente en una herramienta que nos acerca a la narración, que deja al contenido en un primer plano sólo velado por las formas cada vez más claras.” 

La presente muestra revisa sus últimos trabajos, reuniendo, dibujos, objetos, pinturas y fotografías de diferentes formatos que giran entorno a un eje conceptual resultante de la investigación plástica a partir de complejas vivencias personales.

Jannis Kounellis, 2010

Septiembre /Noviembre 2010

Jannis Kounellis es uno de los representantes más importantes del Arte Povera, con un amplio reconocimiento en el panorama artístico internacional de posguerra. Basa su estética principalmente en dos aspectos: los procedimientos, entendidos como proceso de fabricación y elaboración del material, y por otro lado, los materiales en sí mismos, escogiendo principalmente los entendidos como “pobres”.

 Desde sus comienzos se ha sentido atraído, por lo orgánico y por lo inerte, como símbolo de contraposición entre naturaleza y cultura; naturaleza como manipulación del hombre, destinada a servirle de alimento e industrialmente digerida por la cultura. 
 
La obra de Jannis Kounellis, está llena de metáforas y contradicciones. Ha experimentado, pintado, quemado, montado, ha instalado y escrito y en todas sus obras aparece el referente humano como eje central, como protagonista y al mismo tiempo como soporte de todas las cargas y sufrimiento. Es de este modo como el artista pretende crear una actitud crítica hacia la sociedad y hacia el arte y la figura del propio artista En esta exposición que se inaugura en la galería Altxerri el 17 de septiembre, se muestran algunas de las principales líneas de su trabajo de los últimos años, aglutinando tanto obra única como cajas múltiples. En las dos piezas de mayor formato el artista emplea materiales como plancha de acero, plomo y abrigos. Los abrigos simbolizan la presencia humana, aprisionada por el peso de las piezas de plomo colocadas sobre ellos. Con estos elementos se trata de presentar la contraposición entre lo industrial y lo humano, lo duro y lo blando, lo opaco y lo transparente, lo construido y lo natural. 
 
El grupo de cajas fechadas entre 2003 y 2009 combinan materiales y objetos de índole doméstica como la hoja de un hacha o tijeras, periódicos, zapatos, con papeles litografiados o fotograbados. Se presenta también la serie de litografías “Fumo di pietra” de 1992 que muestran manchas negras que dejan entrever rostros de gran poder expresivo y dramatismo y la serie “Chaumont” de 2007.Los dibujos sobre papel de la serie “Piombo” realizados por el artista en 2008, extraen de la utilización de la barra de pastel graso, toda la potencia expresiva del carbón y la plasticidad de los empastes de pintura aglutinados con aceite de linaza. Y ya por último y junto con esta obra de fuerte carácter expresivo se muestran pequeños dibujos hechos a grafito en el que se descubre un Kounellis mas delicado. 

Don Herbert, 2010

Julio /Septiembre 2010

Don Herbert es maestro estampador desde 1974 y responsable del taller de litografía de Arteleku desde 1987. Realizó sus estudios universitarios en la Moorehead State University y el postgrado en el Otis Art Institut de Los Ángeles. Trabajó como asistente del artista californiano Kenneth Price entre 1969 y 1972 y como litógrafo para el Lakeside Studio en Michigan. Entre 1974 y 1980, entró como estampador en el Grupo 15. Creó el estudio de estampación Don Herbert en Madrid (1980-1993) y en 1993, el estudio Don Herbert en Arteleku.
 
La exposición de Don Herbert en la galería Altxerri que recoge sus últimos trabajos sobre papel, se celebra a la vez que la antológica que le está dedicando el centro Koldo Mitxelena en su Ganbara: titulada: “La mano lenta, 1975-2010”.
 
LA DOBLE CONDICIÓN DE DON HERBERT
 
Alguien ha dejado escrito, que el sentido de una vida lo da la biografía. En la biografía de Don Herbert, se dan cita dos condiciones esenciales: la del maestro litógrafo y la del pintor. Ambas fusionadas en una totalidad, ambas complementarias. La del maestro litógrafo es una condición abierta, pública, que le permite enseñar, vivir y relacionarse aprender y conectarse. La del pintor es una condición cerrada, íntima y hermética que construye un mundo unitario. Ambas han sido ejercidas desde la voluntad y la perseverancia, pero esa realización existencial es frustrada si el azar de la existencia no se confabula con ella. En el caso de Don Herbert varias epifanías potenciaron su destino.

Su primera epifanía se presentó a finales de los 60 cuando se traslada a la ciudad de Los Angeles para realizar sus estudios de postgrado en el Otis Art Institute, una de las universidades más vanguardistas de EE.UU. En aquellos años la ciudad era el principal centro de la litografía artesanal norteamericana y se respiraban aires rebeldes contra el paradigma que dominó el panorama norteamericano del arte a lo largo de las décadas de los años 40 y 50: los artistas y las obras del expresionismo abstracto y el action painting. Tanto el Pop Art como el minimalismo se habían convertido en los nuevos paradigmas artísticos. El contacto con esa realidad, con el notable grupo de artistas y profesores de la universidad, y con Ken Price especialmente, determinaron definitivamente su vocación de litógrafo y probablemente su proyecto pictórico.

La segunda epifanía se produce a principios de los 70, cuando se traslada a Madrid y se incorpora como litógrafo en el ya mítico “Grupo 15”, en el que participaban como socios: Carmen Giménez, Juana Mordó, María Corral José Ayllon, Antonio Lorenzo y otros. Incontables los artistas tanto nacionales como internacionales activos en Madrid que a lo largo de la década de los 70 y comienzos de los 80, pasaron por los locales del “Grupo 15”, dada la dirección heterogénea y ecléctica que dominó la línea editorial , las exposiciones ,así como los talleres.

La tercera epifanía se produce con su desembarco en Arteleku en 1987, para montar y desarrollar el taller de litografía. Desde entonces han pasado por su taller varias generaciones de artistas. En la actualidad sigue impartiendo magistralmente a las nuevas generaciones su conocimiento y experiencia de las técnicas litográficas artesanales. Más de cuatro décadas le avalan y le convierten en uno, si no el único, de nuestros grandes maestros de esa técnica que tanto aportó a la democratización y divulgación del arte.
 
Oficio y creación , nomadismo y bohemia, esta es la amalgama de la que está compuesto este americano nacido en 1942, en Detroit, que desde los Angeles inició un viaje que, si en un principio fue iniciático , posteriormente se convirtió en un viaje sin retorno. No quisiera terminar esta breve aproximación a Don Herbert sin citar las palabras de Scott Fitzgerald: ” Toda vida es un proceso de demolición”, o aquellas de Nietzsche ” tenemos el arte, para no morir de la verdad” .Ambas podrían ser suscritas por el propio Don Herbert.
 
Jose Ángel Artetxe
 

Esther Ferrer, “El poema de los números primos + triángulos”, 2010

Junio /Julio 2010

Artista supervisando el montaje de la exposición

Esther Ferrer tiene reconocido prestigio por sus “acciones” (performances) que ha venido representando por todo el mundo y por su obra, expuesta en numerosos museos e instituciones.

A principios de los años 60 creó junto con Jose Antonio Sistiaga el primer Taller de Libre Expresión además de una escuela experimental en Elorrio.

En 1967 y hasta su disolución en 1996, se integra en el grupo ZAJ, creado por Ramón Barce, Juan Hidalgo y Walter Marchetti en Madrid.

A partir de los años 70, retoma su actividad plástica plasmada en la realización de instalaciones, fotografías, objetos y cuadros basados en la serie de números primos, temática en la que ha continuado trabajando y que ahora presenta en la exposición que se inaugura el próximo 28 de Mayo en la galería Altxerri.

En 1999 representó a España en la Bienal de Venecia y en 2008 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas.

EL POEMA DE LOS NÚMEROS PRIMOS 

A lo largo de los años 70 realicé muchos proyectos de estructuras geométricas, con hilos, cuerdas o cables, definidas en función de mis propios criterios. Un día decidí que quizás fuera mejor dejar de lado mi propia subjetividad, e intenté diferentes posibilidades. Una noche soñé que nadaba en una especie de líquido, como un mar, pero este mar estaba formado por números, miles de números, pero todos ellos números primos. Al día siguiente comencé a trabajar con esta serie, que llamo desde entonces, EL POEMA DE LOS NUMEROS PRIMOS.

Los comienzos fueron bastante descorazonadores, algunos matemáticos amigos me decían que era difícil hacer estructuras con ellos pues no eran previsibles. Lo único cierto es que su número disminuye a medida que se avanza en la serie. Tras bastantes intentos fallidos, comprendí que lo mejor era no prever nada, una vez que decido el sistema, distribuyo los números de diferentes maneras, puedo empezar por la parte superior, o por el centro escribiéndolos en espiral, sobre el papel, el lienzo, la madera o el espacio, pues los soportes pueden ser muy diferentes. 
 
A veces empiezo por 1, 2, 3, 4 etc. En algunas ocasiones comienzo por 41, y los escribo en espiral, lo que da una diagonal curiosa, en la cual abundan los números primos, según la observación de Stanislav Ulam, pero también puedo comenzar con 15.000.000
 
Cuando comencé a trabajar con esta serie, lo primero que me sorprendió fue que cualquiera que sea el sistema que aplique, el resultado es siempre hermoso. En realidad cuanto más grande es la obra, más bello es el resultado. Esta es la razón por la que me gustaría realizar obras monumentales (como el suelo del parque de El Prado, en Vitoria) , suelos, muros, tapicerías, etc. 
 
Cuando se penetra en el universo de los números primos, se tiene la sensación que, de alguna manera, son la traducción, el reflejo de ese caos universal, magnífico, continuamente en evolución, jamás igual, pero pese a ello, siempre el mismo. Un caos infinito (como los números primos?) en cuyo interior tengo la sensación de que existe un orden, un orden extraño, muy curioso. 
 
Trabajar con esta serie , es fascinante y « tranquilizador » al mismo tiempo, muy minucioso – nunca estoy segura de no haber cometido algún error – pero también obsesionante, tan obsesionante, que llega un momento en que hay que abandonarlo, al menos durante cierto tiempo, pues intentando penetrar ese hipotético y curioso orden que imagino puede existir en el caos, se corre el riesgo de partir muy lejos, incluso demasiado lejos… allí donde quizás no hay retorno posible.
 
Esther Ferrer

 

Roscubas “Lo visible y lo invisible”, 2010

Abril /Mayo 2010

 UN ENCUENTRO CON LO COTIDIANO Y LOS PROCESOS EN EL ARTE ” 

Desde la asunción de una poética neo-pop, los Roscubas desarrollan un conjunto de obras plurales, cuyo principal hilo conductor sería el propio proceso, en la elaboración y manipulación de las distintas obras, se trata de un proceso sumamente trabajado que a modo de pliegues juega entre lo real y lo oculto, entre la figuración y la abstracción, una mirada irónica que les permite acercarse-separarse de la realidad, una visión con la que abordar temáticas bien dispares, que extraen tanto del debate artístico como de lo más normal y cotidiano de esta sociedad siempre tan precaria y tan cambiante, porque si hay algo que les interesa es acercar una comunicación fácil y legible con el espectador. 

Sus propuestas tratan de subvertir los códigos del orden establecido, de crear nuevas asociaciones, de transgredir y representar escenas cotidianas, todo ello desde el compromiso y la preocupación de buscar nuevas formas de expresión. su obra resulta plural desde el momento que acuden a conceptos tan dispares como la política, la gastronomía o el propio arte, según sus propias palabras ” no es posible, ni lógico abordar por igual temáticas tan dispares, cada obra requiere de unos materiales y de unos procedimientos diferentes “.