Don Herbert “I follow my own path”

La galería Altxerri presenta en su reapertura la exposición-homenaje a Don Herbert tras su fallecimiento el pasado mes de febrero.

Don Herbert (Detroit 1942-San Sebastián 2020), es uno de los artistas de referencia de la galería Altxerri, en la que expuso por primera vez en 1990, con una estrecha relación que se extendió en seis muestras individuales y en varias ediciones de las ferias Arco y Art Chicago.

Artista libre e irreductible, Don Herbert es un original creador que aporta una obra de raíz abstracta, alejada del informalismo europeo, con referencias de la pintura norteamericana de Milton Resnick, Morris Louis, Richard Diebenkorn, Ed Moses o la escultura de Larry Bell, pero sin influencias directas.

Su pinturas sistemática, repetitiva, pero no propiamente minimalista, pues contiene siempre un gesto sobrio, matérico, que combina con superficies planas de texturas empastadas en contraste de colores graves, oscuros y profundos. Don Herbert combina en su obra diferentes planos de superficie, creando volúmenes contundentes junto a las gruesas tramas trabajadas pacientemente. En sus pinturas sobre madera, algunas de gran formato, establece una relación física entre la pintura y su estructura de soporte. La obra sobre papel acumula capas de color transparente y sugerentes entrelazados en los que interviene con geometrías y formas básicas que ordenan la superficie con un lenguaje reduccionista. Don Herbert hace de la superficie una piel modelada y tejida de óleo, en un trabajo metódico y pausado.

Como escribe José Ángel Arteche: “En una extenuante reiteración, respetuosa con las parcelaciones de la superficie y las propiedades gestálticas, Don Herbert, con su actitud, reivindica el atavismo de la pintura, su materialidad y untuosidad, los pigmentos y el aceite de linaza, la colocación de cada color y la espera necesaria para su secado una y otra vez, logrando superficies verdaderamente sensuales. En Don Herbert es manifiesto su interés por la pintura-pintura. La suya es una reivindicación radical de la autonomía de la plástica, como elemento de experiencia y sin mediación alguna”.

Don Herbert formó parte generacionalmente de un grupo de artistas que se asentaron singularmente en España en la década de 1970 y dieron otra perspectiva al arte de la época, como: Mitsuo Miura, Adolph Schlosser, Eva Lootz, Francis Warringa o Erwin Bechtold.

Don Herbert, 2010

Julio /Septiembre 2010

Don Herbert es maestro estampador desde 1974 y responsable del taller de litografía de Arteleku desde 1987. Realizó sus estudios universitarios en la Moorehead State University y el postgrado en el Otis Art Institut de Los Ángeles. Trabajó como asistente del artista californiano Kenneth Price entre 1969 y 1972 y como litógrafo para el Lakeside Studio en Michigan. Entre 1974 y 1980, entró como estampador en el Grupo 15. Creó el estudio de estampación Don Herbert en Madrid (1980-1993) y en 1993, el estudio Don Herbert en Arteleku.
 
La exposición de Don Herbert en la galería Altxerri que recoge sus últimos trabajos sobre papel, se celebra a la vez que la antológica que le está dedicando el centro Koldo Mitxelena en su Ganbara: titulada: “La mano lenta, 1975-2010”.
 
LA DOBLE CONDICIÓN DE DON HERBERT
 
Alguien ha dejado escrito, que el sentido de una vida lo da la biografía. En la biografía de Don Herbert, se dan cita dos condiciones esenciales: la del maestro litógrafo y la del pintor. Ambas fusionadas en una totalidad, ambas complementarias. La del maestro litógrafo es una condición abierta, pública, que le permite enseñar, vivir y relacionarse aprender y conectarse. La del pintor es una condición cerrada, íntima y hermética que construye un mundo unitario. Ambas han sido ejercidas desde la voluntad y la perseverancia, pero esa realización existencial es frustrada si el azar de la existencia no se confabula con ella. En el caso de Don Herbert varias epifanías potenciaron su destino.

Su primera epifanía se presentó a finales de los 60 cuando se traslada a la ciudad de Los Angeles para realizar sus estudios de postgrado en el Otis Art Institute, una de las universidades más vanguardistas de EE.UU. En aquellos años la ciudad era el principal centro de la litografía artesanal norteamericana y se respiraban aires rebeldes contra el paradigma que dominó el panorama norteamericano del arte a lo largo de las décadas de los años 40 y 50: los artistas y las obras del expresionismo abstracto y el action painting. Tanto el Pop Art como el minimalismo se habían convertido en los nuevos paradigmas artísticos. El contacto con esa realidad, con el notable grupo de artistas y profesores de la universidad, y con Ken Price especialmente, determinaron definitivamente su vocación de litógrafo y probablemente su proyecto pictórico.

La segunda epifanía se produce a principios de los 70, cuando se traslada a Madrid y se incorpora como litógrafo en el ya mítico “Grupo 15”, en el que participaban como socios: Carmen Giménez, Juana Mordó, María Corral José Ayllon, Antonio Lorenzo y otros. Incontables los artistas tanto nacionales como internacionales activos en Madrid que a lo largo de la década de los 70 y comienzos de los 80, pasaron por los locales del “Grupo 15”, dada la dirección heterogénea y ecléctica que dominó la línea editorial , las exposiciones ,así como los talleres.

La tercera epifanía se produce con su desembarco en Arteleku en 1987, para montar y desarrollar el taller de litografía. Desde entonces han pasado por su taller varias generaciones de artistas. En la actualidad sigue impartiendo magistralmente a las nuevas generaciones su conocimiento y experiencia de las técnicas litográficas artesanales. Más de cuatro décadas le avalan y le convierten en uno, si no el único, de nuestros grandes maestros de esa técnica que tanto aportó a la democratización y divulgación del arte.
 
Oficio y creación , nomadismo y bohemia, esta es la amalgama de la que está compuesto este americano nacido en 1942, en Detroit, que desde los Angeles inició un viaje que, si en un principio fue iniciático , posteriormente se convirtió en un viaje sin retorno. No quisiera terminar esta breve aproximación a Don Herbert sin citar las palabras de Scott Fitzgerald: ” Toda vida es un proceso de demolición”, o aquellas de Nietzsche ” tenemos el arte, para no morir de la verdad” .Ambas podrían ser suscritas por el propio Don Herbert.
 
Jose Ángel Artetxe