LAZKANO, Azken izotza / El último hielo

La exposición “LAZKANO, Azken izotza / El último hielo”, se inserta, desde un punto de vista plástico, en el debate por la sostenibilidad de nuestras actuaciones en relación con el entorno y una realidad física que estamos transformando. Este debate puede plantearse a nivel exclusivamente científico, político o social, pero en la interrelación entre todos ellos, el aspecto comunicativo, visual y emocional suele quedar al margen. Conocemos los datos de la realidad, pero necesitamos un estímulo, una provocación emocional que nos implique para tenerlos en cuenta. El arte puede cumplir esa función y, a través de conexiones sensibles, provocar una toma de conciencia e integrarlo en nuestro imaginario colectivo. Todo cambio de paradigma lleva aparejado un corpus visual que acompaña a la transformación conceptual y cultural. Esta exposición ofrece un escenario visual en torno al cual podemos debatir.

La selección de obras de Jesus Mari Lazkano, agrupadas en Azken izotza/El último hielo, presenta su particular visión de la Naturaleza colocándonos frente a nosotros mismos, cuestionando nuestra propia forma de acercarnos al hecho natural, evidenciando la visión fragmentada y utilitarista que hacemos de la misma. Su punto de vista no es una visión complaciente, amable o bucólica de la naturaleza, sino que subyace en su perspectiva una profunda búsqueda de lo sublime. Una actitud pictórica frente al hecho natural que indaga en el aspecto “sobrehumano” del paisaje, su inabarcabilidad, su imposibilidad, la incapacidad de comprender, alcanzar y menos aún controlar los fenómenos naturales. 

Su pintura plantea el paisaje, la realidad y el entorno, como un espacio a punto de derrumbarse, de desaparecer, de transformarse radicalmente; un futuro paisaje en destrucción, un paisaje que definitivamente, si no hacemos nada para remediarlo, dejará de ser como hasta hoy. Una reivindicación de lo que perdemos, de lo que se nos va, del último hielo.

Narraciones fragmentarias que nos dejan sin aliento, conocedores de su inevitable desaparición, como espectadores de una transformación que nos da miedo, mezclada con la belleza de los lugares y el placer de su contemplación. Tenso desequilibrio entre el orden de lo conocido y lo imposible de su comprensión; lecturas cruzadas, placer y miedo, frente a la belleza de lo sublime y la inevitable atracción del abismo.

ELENA AITZKOA.- Ala de saltamontes/Matxinsalto hegalak

Las esculturas orgánicas y fluidas de Aitzkoa establecen diálogos entre ellas y sus cuadros, obras menos conocidas de su creación; todas ellas confluyen en color, materialidad y búsqueda de la acción corporal, el gesto y de formas biológicas de la naturaleza.

En esta exposición intercala dos grupos de esculturas: “Sombra clara”, de 2022 y “Los agujeros y la presión atmosférica son demasiado viejos”, de 2018.

 En el primer grupo, más reciente, encontramos once esculturas de pequeño formato de un acabado suave en escayolas bañadas de color. En el segundo, seis esculturas de mayor formato que combinan el trabajo en escayola con la yuxtaposición de textiles y materiales diversos y una cuidada composición. 

 Ambos trabajos comparten un azul luminoso, ultramar claro, que salta de pieza a pieza buscando el espacio. 

 En verano, en el terreno de roca caliza, los saltamontes grises se mimetizan con el suelo. Es en el punto más cóncavo de la curva del salto, donde alcanzamos a ver el color azul intenso en el dorso de sus alas. Pico del Intervalo en un continuo gris-mar.

 Elena Aitzkoa (Apodaca, Álava, 1984) es artista multidisciplinar, trabaja desde la escultura, el dibujo, la poesía y la performance. Sus obras abordan un imaginario de formas fluídas y orgánicas extraídas de percepciones emocionales aplicadas con materiales sencillos de su entorno. Aitzkoa interactúa con sus obras desde su creación a la exhibición en los espacios expositivos, aportando una experiencia corporal de diálogo y sonoridad. Algunas exposiciones y proyectos individuales: “Brotes de peral”, Centro de Arte La Panera, Lérida (2022); “Terraplén” galería Rosa Santos (2021); “Atelier de imaginarios”, Teatro Gayarre, Pamplona (2021); “Lendia Song” Azkuna Zentroa, Bilbao (2021); “Zarza Corazón”, Museo Patio Herreriano, Valladolid (2019); edición del disco “Paraíso Terrenal” (2019) y ciclo de performances “Headscarfs Close to the Ground parte” de Oslo Pilot residencia, Oslo (2016).

CHILLIDA, Obra gráfica

A lo largo de su carrera Chillida desarrollo una extensa obra gráfica de una excelente calidad formal y conceptual en grabados, serigrafías, xilografías y litografías sobre papel, donde el dibujo y la mancha directa son la alternativa visual a su obra extraordinaria escultórica.

PULSO.- Xare Álvarez Berakoetxea

Pulso es un término del latín pulsus y que tiene diversos usos. En la música, el pulso es una unidad básica que permite medir el tiempo, una serie de pulsaciones repetidas de manera constante que dividen el tiempo en fragmentos idénticos. El pulso funciona como una estructura que establece en la percepción una comparación entre los silencios y las notas que componen una obra.Esta idea sirve a Xare Álvarez como título metafórico para establecer una analogía entre el significado del término y su propia práctica. La exposición es una exploración de los límites de la materia y sus posibilidades de transformación, a través de un movimiento desde y hacia el interior y el exterior, entre lo visible y lo oculto de los objetos y espacios. Un proceso de experimentación con materiales débiles y residuales de complexión ligera, de formas flexibles y mutables; cuerdas y tejidos en los que se pueden observar los rastros del proceso y la manipulación de los gestos escultóricos (como el vertido de metal fundido sobre la pieza original, que la destruye al tiempo que la hace perdurable), donde cada material trata de encarnar su propia forma autónoma, convirtiendo la experiencia visual en un flujo ininterrumpido de asombro y descubrimiento. Xare emplea un vocabulario abstracto y una sintaxis de formas que fluctúan entre lo geométrico y lo orgánico, con referencias vegetales, al cuerpo y al espacio doméstico. Roturas, fisuras, huecos, formas vulnerables, superposición de elementos de factura artesanal e industrial, curvas y pliegues, superficies rugosas. Estructuras ligeras, inestables o aparentemente frágiles configuran la tactilidad de los objetos escultóricos, realizados fundamentalmente en bronce y madera. Las piezas sobre papel y textil, realizadas mediante técnicas como el gofrado, la punta seca o el bordado, son obras abstractas de motivos geométricos con repeticiones rítmicas de figuras inestables que proponen un mundo flotante y fluido. Una aproximación sensorial a la materialidad. Los materiales adquieren entonces una importancia determinante que deben entenderse como una arqueología personal, resultado de un ejercicio de introspección ligado a su propia experiencia, tendiendo puentes para unir íntimamente lo accesible y lo inaccesible.

DUDA DA DUDANA.- Manu Muniategiandikoetxea

Manu Muniategiandikoetxea muestra una selección de sus últimas obras concebidas sobre soportes y paneles conformados en los que traza y dibuja, muy esencialmente, líneas de corte que articulan el espacio entre el gesto y un proceso mecánico; esa acción se traslada también a piezas volumétricas de estructura sincopada en un juego de materiales, peso, color y ritmos repetidos, básicos, en las que utiliza madera, yesos y cementos.

 Toda la obra alude a referencias compositivas de Cézanne en varias de sus obras de árboles y paisajes, también con referencias ya habituales a Rodchenko y al constructivismo sobre las que el artista duda como método de trabajo y se interroga en los conflictos de percepción y en la interacción de líneas paralelas y dinámicas.

PREMONICION PLÁSTICA, Homenaje a Luis de Pablo

Eduardo Chillida, Broto, Marta Cárdenas, Elena Asins, Yturralde, Sistiaga, Victor Ávila, Sempere, F. García Sevilla, Alexanco, José Iges, Dick Rekalde, Jose Ramón Elorza, Palazuelo, Rafols Casamada, Soledad Sevilla, Roscubas, Cruz Novillo, Sistiaga, Jaume Plensa, Zóbel.

 Altxerri galería tributa un homenaje a Luis de Pablo, compositor y musicólogo recientemente fallecido, (Bilbao, 1930 – Madrid, 2021) perteneciente a la llamada Generación del 51. Luis de Pablo es una de las personalidades sobresalientes de la música contemporánea española y europea de la segunda mitad del siglo XX; además de su actividad principal como compositor fue organizador y programador de conciertos desde la década de los años sesenta, desempeñó una labor pionera en la difusión de la música culta contemporánea y, entre otras iniciativas, creó ALEA el primer laboratorio de música electroacústica en España con el patrocinio de Juan Huarte. Prolífico compositor, su extensa carrera varió desde la música incidental y la experimentación electroacústica a la creación de bandas sonoras para películas o a la composición de óperas y de obras para instrumentos variados y voces. Investigador de la música tradicional y de otras músicas no occidentales, de Pablo ha sido también maestro y orientador de varias generaciones de compositores. En 2021 se le concedió el León de Oro de la Bienal de Venecia por toda su trayectoria artística.

Del compositor se muestran algunos discos en formato LP de significadas creaciones como: WE, Polar, Sonido de guerra, Tornasol o Portrait imaginé, ilustrado por su esposa, la artista Marta Cárdenas.

 Esta exposición rememora a Luis de Pablo con una de sus ideas sobre la representación del sonido: “la acumulación de fuerzas sonoras por un simple –o complejo– gesto plástico… una especie de premonición plástica de lo que luego va a ser la forma sonora.”1

 El proyecto expositivo agrupa una serie de obras que contienen o aluden algo cercano a ese gesto plástico, a la notación musical o a una imaginaria plasmación gráfica del ruido, de lo musical, de lo sonoro o del silencio, algunas específicamente, otras como una evocación en piezas de varios artistas, algunos coetáneos, que tuvieron alguna relación con él, que coincidieron en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid de los años 70 o que estuvieron presentes en los Encuentros de Pamplona de 1972 de los que fue organizador con José Luis Alexanco (también fallecido el pasado año), con el patrocinio de la familia Huarte y de los que este año se conmemoran 50 años, todo un hito de las artes más radicalmente contemporáneas en ese momento.

Alexanco y De Pablo colaboraron asimismo en la instalación plástico-musical “Soledad interrumpida”.

Se exhiben también una muestra de carteles de películas para las que de Pablo compuso piezas y bandas sonoras, en una curiosa incursión en el cine que el recordaba con curiosidad y distancia, reconociendo la oportunidad y su adaptación al medio. Esa colaboración estuvo estrechamente ligada a las producciones de Elías Querejeta y a los directores Antxon Eceiza, (desde la primera “A través de San Sebastián”) Javier Aguirre, Carlos Saura o Víctor Erice, en películas tan significativas como: La caza, Último encuentro, Peppermint frappé, La prima Angélica o La familia de Pascual Duarte. Por otra parte, la mayoría de carteles llevan la firma de Cruz Novillo, uno de los diseñadores que renovó e innovó la gráfica española.

Queremos con este sencillo homenaje recordar la figura de Luis de Pablo, su incansable conocimiento y por extensión la importante relación del arte contemporáneo, en todas sus disciplinas, con la música y la investigación sonora.

1. SOLARE, Juan María, «Una conversación con Luis de Pablo», Sibila, nº 11, enero de 2003, pp.